¿Quién pagará dinero por ti, pobre emprendedor?

A menudo, como emprendedores, pensamos que con solo definir a nuestro público objetivo tenemos la batalla ganada. Pero, déjame decirte algo, eso es solo el comienzo. Identificar a tu audiencia es fundamental, pero hay algo aún más crítico: entender cómo y por qué te pagarán por lo que ofreces.

Hay personas que buscan lo que tú tienes

Creer que necesitas ser el mejor en todo es un error común. En realidad, lo que importa es ser lo suficientemente bueno para aquellos que necesitan lo que tú ofreces.

Imagina el mundo del marketing digital: no todos los expertos son gurús, pero eso no les impide tener éxito. Por ejemplo, piensa en un especialista en SEO que no sea el número uno en el mundo, pero que entiende las necesidades específicas de pequeñas empresas locales. Este especialista podría no ser un ’10’ en el gran esquema del marketing digital, quizás sea un ‘7’, pero para sus clientes que estén por debajo de ese ‘7’, es exactamente lo que necesitan.

Estos negocios no necesitan el experto más destacado en SEO a nivel mundial; necesitan a alguien que entienda sus necesidades específicas y les ayude a mejorar su visibilidad online. Aquí es donde tú entras. Si puedes ser ese ‘7’ o incluso un ‘6’ para alguien, ya estás en el camino hacia el éxito.

Comunica lo que sabes para atraer a la gente que no sabe

La clave aquí es comunicar tu conocimiento y habilidades de una manera que resuene con aquellos que necesitan lo que tú sabes.

En el mundo del emprendimiento, no se trata de ser el más ruidoso, sino de ser el más relevante. Tienes que hablar el lenguaje de tu audiencia y mostrarles cómo lo que ofreces puede solucionar sus problemas o mejorar sus vidas.

No se trata de vender humo; se trata de demostrar valor. Si eres un experto en redes sociales, no te limites a decir que sabes cómo aumentar seguidores; muestra a tus potenciales clientes cómo tus habilidades pueden ayudarles a construir una comunidad leal y comprometida.

Es la autenticidad y la relevancia de tu mensaje lo que atraerá a aquellos que realmente necesitan tu ayuda.

¿Quién pagará dinero por ti, pobre emprendedor?

El emprendimiento es un viaje, no un sprint. Y en este viaje, tu habilidad para comunicar lo que ofreces y entender a quién le estás ofreciendo es lo que te diferenciará. No te preocupes por ser el mejor; preocúpate por ser el mejor para tu audiencia específica. Ahí es donde encontrarás tu éxito.

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